Frutas y Verduras deshidratadas. Uno de los procesos más antiguos de conservación de alimentos y que actualmente vuelve a estar vigente, es el de la deshidratación. No debemos confundir la fruta deshidratada con la fruta confitada (son dos procedimientos distintos).

La deshidratación extrae y elimina la humedad de un alimento (en nuestro caso de frutas y verduras) mediante un secado mecánico. La falta de humedad retrasa el crecimiento de bacterias, mohos y disminuye las reacciones enzimáticas en los alimentos. La eliminación del agua no deteriora los alimentos y les concede una vida útil más larga sin destruir su valor nutricional. Estamos pensando en las altas temperaturas que se pueden llegar a alcanzar en verano y que estropean la fruta y la verdura en poco tiempo, o simplemente que ya no sea la temporada óptima para su consumo.

La uva deshidratada es quizás uno de los tipos más conocidos de los productos secos. La uva se compone en un 80 por ciento de agua para transformarse en lo que será una pasa. Se puede utilizar cualquier fruta, como por ejemplo manzanas, albaricoques, plátanos, arándanos, mangos, papaya, melocotones, peras, piña, frambuesas o fresas. En el caso de las verduras hay que limpiarlas y escurrirlas bien antes de proceder a la deshidratación. Espárragos, cebollas, habas, remolacha, brócoli, zanahorias, maíz, papas o batatas pueden convertirse en un buen sustituto saludable al de las patatas fritas tradicionales.

El proceso no cambia el contenido de calorías del alimento deshidratado. Éstas sólo se concentran en una masa más compacta y pequeña que la original, ya que el agua tiene cero calorías. Tampoco cambia el contenido ni la cantidad de fibra. La mayoría de las vitaminas y de los minerales permanecen prácticamente intactos durante el proceso de deshidratación.

Un informe realizado por el Instituto Nacional Americano del Cáncer (NCI) ha determinado, que la fruta seca retiene casi las mismas cantidades de sustancias fitoquímicas como lo hace la fruta fresca. El aporte de antioxidantes en este caso es básicamente el mismo.

Para asegurar que las frutas y verduras deshidratadas conserven su valor nutricional, se deben guardar en un lugar oscuro, fresco y seco. El calor, la luz y la humedad puede destruir los valores de sus vitaminas (Vitamina C) y minerales, así como facilitar su deterioro. La deshidratación disminuye el deterioro de los alimentos, pero no detiene por completo el proceso.

Bajo las condiciones de conservación indicadas arriba, se recomienda consumir los alimentos deshidratados en el plazo máximo de un año.

Resumiendo:

  • Puedes abastecerte con la fruta de temporada en tu zona geográfica y evitar comer fruta refrigerada en cámaras.
  • La fruta y verdura que no consumas la puedes conservar deshidratada.
  • Pelada, limpia y deshidratada es mucho más fácil de transportar y se puede comer directamente.
  • El consumo en bollería industrial o chucherías disminuirá considerablemente, ya que estarás comiendo productos sanos y naturales sin alterar.
  • El sabor de la verdura o de las frutas deshidratadas es mucho más concentrado.

Una receta sencilla:

  • Si mezclamos verdura deshidratada con un cereal (por ejemplo mijo) con una cucharada de mojo de cilantro, se puede hacer un estupendo revuelto añadiéndole un huevo. Para más información sobre cereales, haz click aquí.

La imagen adjunta es de una selección de diferentes frutas y verduras que deshidratamos en la farmacia para consumo propio.

fruta deshidratada adeje salud

 

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