Cada vez que hay un brote de legionela se crea una gran incertidumbre entre la población. ¿Puedo contagiarme? ¿Cuáles son sus síntomas? ¿Tiene cura? Muy atento porque Adeje Salud quiere descubrirte hoy todos los secretos de esta enfermedad aún desconocida para muchos.

Varias veces al año la legionela se convierte en uno de los principales focos informativos de nuestro país y es que, a pesar de no hablar mucho de ella, es una enfermedad bastante común. De hecho, según datos del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), España es uno de los países en el que más casos se diagnostican. Como ejemplo, uno de los brotes que ha tenido lugar en 2015 en Ciudad Real, tuvo como resultado el fallecimiento de varias personas y hubo más de 220 contagiados.

¿Qué es la legionelosis?

La legionelosis es la enfermedad causada por la bacteria Legionella. Este microorganismo se encuentra en el agua y podemos localizarlo en fuentes, estanques, ríos, lagos, etc. Suele reproducirse en temperaturas que van desde los 20ºC hasta los 45ºC y, sobre todo, en aguas estancadas o con malas condiciones higiénicas.

Su nombre proviene de una epidemia que hubo en 1976, que afectó mayoritariamente a miembros de la Legión Americana. Esto hizo que se conociera como “enfermedad de los legionarios” hasta que se le acuñó el nombre de Legionella a la bacteria causante.

¿Cuáles son sus síntomas?

A pesar de que existen diferentes especies, la que produce legionelosis es la Legionella pneumóphila. La bacteria puede permanecer suspendida en el aire y se contrae a través de la inhalación de gotitas, que pueden ser expulsadas por instalaciones con mecanismos productores de aerosoles. No se transmite entre personas ni al beber agua contaminada.

Una vez entra en nuestro cuerpo podemos tener diferentes afecciones:

  • Fiebre Pontiac: provoca fiebre, dolor articular y muscular, tos, diarrea y malestar en general.
  • Neumonía por legionela: causa fiebre alta, tos, dolor muscular, cefalea, alteración del estado de la conciencia, etc. Además puede dañar otros órganos como el riñón, el hígado, el tracto gastrointestinal o el sistema nervioso. La gravedad es mayor que en el caso de la fiebre Pontiac.

A pesar de que cualquier persona puede sufrir la enfermedad, hay quienes tienen mayor probabilidad como aquellos que están con tratamientos para la inmunodepresión, los que se han sometido a trasplantes de órganos, lo que padecen diabetes, neoplasias o insuficiencia renal, etc. Otros factores de riesgo son: tener más de 65 años, ser varón, fumar, o beber mucho alcohol.

¿Existe algún tratamiento?

En muchas ocasiones diagnosticar la legionelosis es complicado ya que sus síntomas pueden confundirla con otras enfermedades como la gripe o la neumonía. Para confirmar que se trata de esta patología es necesario realizar pruebas muy específicas.

Aunque actualmente no existen vacunas para combatir la enfermedad si hay antibióticos que ayudan a tratarla como las quinolonas. Es fundamental iniciar el tratamiento lo más rápido posible para evitar que el estado de salud empeore.

Desde Adeje Salud destacamos que, al igual que en otras enfermedades, la prevención es fundamental y NO estamos en contra del aire acondicionado. Eso si, es esencial mantener las instalaciones en unas condiciones óptimas de higiene para impedir el desarrollo de la bacteria. Si piensas que puedes tener legionelosis, no lo dudes y acude cuánto antes a tu centro de salud más cercano.